En mayor o menor medida, todos deberíamos tener el pensamiento de querer mejorar. Y es que, aunque no es algo que nos enseñen en ningún lado, el verdadero amor (ese que durará toda la vida) es el que nos debemos a nosotros.

El amor propio tiene que ver con saber querernos y con sentirnos orgullosos de nuestras cualidades. Se vincula con la capacidad de seguir adelante a pesar de los altibajos, mientras creamos un equilibrio entre nuestro crecimiento físico, psicológico y espiritual. Sería maravilloso que la mente de cada uno de nosotros pensara así, que despertáramos y amáramos lo que vemos, lo que somos y lo que hemos creado.

¿Pero qué pasa cuando, de la teoría a la realidad, hay una brecha muy grande? ¿Cuándo te das cuenta de que ni tú mismo te quieres? El pensar en que debemos afrontar una pelea con nosotros mismos es la batalla más dura. Es fácil escuchar halagos, palabras bonitas, ¿pero y si no te las crees? Incluso el aceptar que (quizás) sí has avanzado, que estás donde deseabas estar hace un par de años, puede resultar una guerra constante.

Día a día, luchas por darte cuenta de lo que quieres ser y tener en tu vida. Puedes tener muy presente cuáles son las claves para ser feliz, amarte y verte como una persona completa. Y podrías gozar de ellas. ¿Pero y si no las visualizas aunque estén allí?

Hoy día, por cualquier circunstancia de esta generación o por culpa de las redes sociales, vivimos en una persistente comparación y en un constante movimiento. Estamos sumergidos en un ininterrumpido cambio en el que nos volvemos más susceptibles a opiniones y realidades. Pero no nos damos cuenta. Adolecemos de falta de confianza para despertarnos, amar, apreciar lo que tenemos, lo que somos y lo que creamos.

Sin embargo, ahí está el detalle. Batallar contra esa inseguridad y aceptar que no todo tiene que estar del todo bien es la clave. Pero también en aceptarnos, en aceptar la situación, con la intención de mejorar.

Si allí está todo ese conjunto de defectos y virtudes, ¿por qué no amarnos tal cual como somos? Al fin y al cabo, somos una unión de momentos buenos y malos. Es algo con lo que no podemos luchar. Lo que sí podemos hacer es darnos cuenta de lo que hemos logrado en cada altibajo. Como dice el refrán: “nada es perfecto en el mundo”. Tampoco nada es tan terrible.

La magia de amarte está ahí, en querer lo que nos rodea sin importar cómo llegue y en aceptar que, de todo lo malo, siempre habrá algo positivo. Si está lloviendo, disfruta del frío; si hoy es un mal día, disfruta de tu cabello despeinado; y si le dijiste adiós a alguien, atrévete a comenzar esa nueva historia. Después de todo, ¿por qué no amarte?, ¿por qué no amar los cambios?, ¿por qué no creer en que sí puedes?

¿Sabías que la falta de amor propio alimenta los miedos? Hay una cantidad de cosas que dependen tan solo de que te ames. No conocerte ni aceptarte, incluso no respetarte en ocasiones, solo generará una vida llena de incomodidades en la que no podrás ser libre.

Según la sexóloga Flavia Dos Santos: “amarse es ser coherentes con las cosas que uno quiere realizar y hace bien. Muchas personas hablan de amarse a sí mismas pero son incapaces de buscar esas formas de amor. Es decir, saben que les gusta practicar determinadas actividades, pero no se permiten hacerlas”.

La realidad es que no es fácil aprender a amarse. De hecho, hay quienes comienzan a hacerlo cuando algo los lastimó de verdad. No tienes por qué esperar a que eso suceda. Reconoce las señales, date cuenta de que las imperfecciones también son buenas, de que de los errores aprendemos y de que, si caemos, hay que levantarnos.

Pero tampoco desesperes. El amor propio no nace de la noche a la mañana, sino que se construye día a día. Y si es necesario aceptar un apoyo extra, hazlo. Solo recuerda que está en ti, en tu mente y en tu corazón ese empujón que necesitas. Ten presente que el amor propio es preocuparte por ti. De modo que levantarte y hacer algo porque te hace feliz, hacer ejercicios por ti… es amor propio, como también lo es ir al psicólogo y disfrutar mientras te arreglas. Sea lo que sea que hagas, desde lo más mínimo a lo más grande, recuerda hacerlo por ti.

Señales de que no tienes amor propio

Según distintos psicólogos, existen indicadores para evaluar o comprobar la carencia de amor propio:

  • No creer en ti. Si no sientes amor hacia ti mismo, siempre tendrás dudas acerca de ti. Al no tener amor propio, padecerás de inseguridades, temores y miedos en tus actividades diarias.
  • Miedo al qué dirán. A todos nos puede importar lo que digan los demás. El verdadero problema está cuando le damos más importancia a las opiniones ajenas que a las propias.
  • Pensamientos negativos. Los malos pensamientos son una señal clave de baja autoestima. Pueden afectar nuestras decisiones, así como varios aspectos de nuestra vida.
  • Juzgar. El hecho de juzgar en exceso a terceras personas podría develar cómo somos con nosotros mismos. Querernos implica también ser empáticos con los demás.
  • Miedo a opinar. Dudar de lo que somos capaces indica baja autoestima. Y la autoestima va de la mano con el amor propio. Cuando no queremos mostrar nuestro valor, nuestra mente siempre nos dará una excusa para no mostrar lo que somos capaces de crear.
  • Exigirte más de la cuenta. Si nos queremos poco, veremos la vida a través de “modelos ideales”. Si no somos lo que hemos idealizado, nuestra mente interpretará de manera negativa lo que somos, y pensar así es una trampa. Podría dar paso a que nos sintamos insuficientes.

Indiferentemente de lo que hayamos vivido, si presentamos muchos de estos síntomas, debemos asumir la responsabilidad y trabajar en alimentar el amor que nos tenemos. Es algo personal, pero si tú solo no te sientes capaz de afrontarlo, tampoco temas pedir ayuda a un especialista. Dedícate tiempo: a ti y a tu salud mental. Pedir ayuda para enfrentar los problemas también es un gran avance.

“Cuando me amé de verdad, comprendí que, en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto, en la hora correcta y en el momento exacto y, entonces, pude relajarme.

Hoy sé que eso tiene un nombre… Autoestima.

(…)

 Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas, situaciones y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. De inicio, mi razón llamó a esa actitud egoísmo. Hoy se llama… Amor propio”

Charles Chaplin, Cuando me amé de verdad

 

Fuentes:

Aldana, R. (19 de diciembre de 2020). Solo hay un amor que es para siempre: el amor propio. Mejor con Salud: https://mejorconsalud.as.com/solo-hay-un-amor-que-es-para-siempre-el-amor-propio/

Amor propio: 9 técnicas para quererse a uno mismo (30 de enero de 2020). Mundo Psicólogos: https://www.mundopsicologos.com/articulos/ejercicios-de-amor-propio

Cardona, M. (29 de abril de 2018). Amor propio, la base de la estabilidad emocional que usted busca. El País: https://www.elpais.com.co/familia/amor-propio-la-base-de-la-estabilidad-emocional-que-usted-busca.html

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