Hemos transitado por los días oscuros del encierro, la pandemia, de las noticias tristes y mucha incertidumbre, en los que nos ha tocado sacar lo mejor de cada uno de nosotros para sortear esta situación. Sin duda, como todo en la vida, ya pasará, pero va dejando a su paso una estela de dolor y separaciones que resulta preocupante.

Muchas relaciones interpersonales entre los seres más cercanos (como la familia, parejas u otros que conviven bajo un mismo techo) se han visto afectadas por los efectos propios del confinamiento, el estrés, la incertidumbre o la precariedad de recursos, que van socavando, de una manera o de otra, la paciencia y tolerancia necesarias para sobrellevar estos tiempos tan particulares. 

En la actualidad, los especialistas ven con preocupación los efectos devastadores de las tensiones o rupturas de relaciones entre pacientes y su entorno más cercano, generadas, en su mayoría, por trastornos en la vida sexual.

La ausencia de libido se hace presente por causa de la depresión, la angustia, las amenazas a la estabilidad económica o laboral, los frecuentes reclamos y los conflictos cotidianos. 

El urólogo Ricardo Soto-Rosa comenta que “esta falta de libido genera malestar e inseguridad en la relación de pareja y puede desencadenar fallas en la erección, desempeño sexual, eyaculación precoz o, por el contrario, imposibilidad de alcanzar el orgasmo”.

También existen aquellos que venían arrastrando dificultades en su desempeño bien sea personal o sexual. Pero lo camuflaban con prolongadas estancias en sus respectivos trabajos o con otras actividades fuera de la casa que les permitían excusarse y alegar cansancio. No obstante, ante esta nueva realidad, han quedado al descubierto.

Otro tipo de manifestación de esta crisis es “el aumento de las infecciones en las vías urinarias producto de la baja en los mecanismos de defensa natural, la inhibición del sistema inmunológico que facilita la colonización del tracto urinario por diferentes bacterias -en especial en las mujeres-, (…) [y] las condiciones de insalubridad producto de la escasez de agua que dificulta la higiene personal”, explica el doctor Soto-Rosa.

También se observa un aumento en la formación de cálculos en las vías urinarias como resultado de las transgresiones dietéticas propias del encierro, así como el aumento del apetito desencadenado por los cuadros ansiosos y la falta de actividad.

Para el doctor Soto-Rosa, una de las causas que está llevando más pacientes a los centros asistenciales en la actualidad es el pavoroso cólico nefrítico.

“Es de una magnitud tal que pone de inmediato al que lo padece bajo una necesidad de tratamientos que pueden ser médicos o quirúrgicos”, comenta.

Para conocer más sobre estos temas, ingrese a la página web: www.medicosvenezolanosonline.com, o visite la red social del doctor: @drsotorosa.

 

Nota de prensa

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