El profesor de Inmunología en la Universidad CEU San Pablo, de Madrid, y especialista en inmunología, Sergiu Padure, explicó al medio CuídatePlus que el alcohol en cantidades pequeñas y en personas que no beben de forma excesiva o crónica no debería interferir en la creación de anticuerpos, es decir, en la respuesta inmune que se produce frente al SARS-CoV-2. Esto se debe a que “el alcohol se metaboliza a través del hígado y la respuesta inmunológica de la vacuna suele ocurrir en los órganos linfoides periféricos. Se trata de una cuestión de metabolismo”.

Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia, coincide en esta teoría y explica que la vacuna se administra de forma intramuscular, de forma que pasa directamente al torrente sanguíneo para estimular el sistema inmunitario, mientras que el alcohol se absorbe en el estómago y se elimina por el hígado. “La vacuna se introduce en el torrente sanguíneo para estimular determinadas células y que éstas provoquen inmunidad. El alcohol tiene el mismo recorrido que un alimento. Por tanto, no habría elementos comunes que puedan afectar a la inmunidad”. Son mecanismos de acción completamente diferentes.

“En el momento de la inoculación de la vacuna se inicia el proceso de inmunidad natural. La toma moderada de alcohol no tiene capacidad para reducir la respuesta inmunitaria”, añade Armenteros. Además, el mecanismo de acción de la vacuna es paulatino y se considera que entre los 7-10 días se produce el pico inmunitario. 

Anna Popova, jefa del regulador de salud del consumidor de Rusia, fue una de las primeras autoridades en asegurar que la gente debería dejar de beber alcohol al menos por dos semanas después de recibir la primera de dos inyecciones de la Sputnik V. Además, recomendó que deberían seguir absteniéndose de beber por otros 42 días, refiere el portal El Economista.

Sin embargo, Sheena Cruickshank, profesora e inmunóloga de la Universidad de Manchester, explicó al medio HuffPost que cuando se bebe alcohol la noche anterior o pocos días después, el sistema inmunológico no funciona al completo, lo que podría perjudicar el objetivo final de la vacunación. Una conclusión a la que también llegó Ronx Ikharia, especialista en medicina de emergencia, en el documental de la BBC titulado La verdad acerca de fortalecer tu sistema inmunitario.

No obstante, aunque parezca que no hay contraindicación o que no interfiera, lo mejor que podemos hacer es no ingerir ninguna bebida alcohólica ni antes ni después de la vacunación. “El alcohol no deja de ser una sustancia tóxica y lo mejor es evitarlo desde el punto de vista de la salud”, añade Armenteros.

Padure alarga esta recomendación a las 24-48 horas. “La vacuna estimula una respuesta inmunológica. De hecho, muchos pacientes tienen reacciones adversas, que pueden ir desde las molestias locales en el lugar de la inyección a malestar, fiebre, febrícula… Tiene mucho más sentido no fomentar el consumo de alcohol para no potenciar esas reacciones”.

Armenteros recuerda que la vacuna no interfiere con la vida normal y de hecho está recomendada en pacientes con cáncer o con otras enfermedades.

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